Me desperté de un largo sueño. Miré mis apuntes y recordé que estaba estudiando cuando me flaquearon las fuerzas y el sueño aprovechó aquel momento para invadirme y cerrarme los ojos. Estaba agotada de tanto estudiar y maldecía mi existencia en aquel momento, cuando me di cuenta de que no tenía excusa para protestar, pues estos momentos de estrés y tensión propios de los exámenes y el cansancio que provocan, no eran nada comparado con la satisfacción de saber que has encontrado tu sitio. La satisfacción de saber que no te has equivocado en tu decisión. La satisfacción de hacer lo que te gusta sin mirar al futuro, solo al presente, y así poder disfrutar el momento. La satisfacción de recoger los dulces frutos de aquella planta de raíz tan amarga. Hay poca gente que tiene esta satisfacción, así pues me siento afortunada.
Ojalá en todas las decisiones que tome a lo largo de la vida sienta esta misma sensación.
martes, 19 de junio de 2012
miércoles, 6 de junio de 2012
De vuelta a la realidad.
A pesar de que me haya quedado una asignatura, me siento libre. Teniendo en cuenta todo lo que he tenido que estudiar, esto me parece una tontería. Ultimamente las cosas me van bien y estoy bastante tranquila, me pregunto cuando va a ser el momento en el que mi suerte cambie.
Además, se me ha despertado el espíruto escritor de nuevo, causa del aburrimiento, lo mas probable, y he reempezado mi novela abandonada, e incluso estoy de humor para colgarla en mi nuevo blog de wordpress. ¿Y por que no en blogger? porque para poder escribir en el blog de una amiga, que es de wordpress, necesito tener un blog de ese sitio, y me dije, ¿porque no aprovecho y en vez de crear un blog que no voy a utilizar, subo aquí mis capítulos? De una novela, por cierto, que no tiene nombre. Aún.
Espero que mi examen de recuperación se pase rápido, ya que después de él me quedará apenas unas semanas para mi viaje a Roma. ¡Roma! ¡Tres años estudiando el Renacimiento y Barroco de esta ciudad y al final podré ver en persona las obras que tanto me fascinaron y fastidiaron también!
A quien le sobre tiempo, aquí le dejo la dirección de mi blog adonde publicaré mi "Novela sin nombre":
http://lamasguapadelafiesta.wordpress.com/
Se que el título del blog no va acorde con el contenido, pero yo soy así, nunca voy acorde con nada.
Además, se me ha despertado el espíruto escritor de nuevo, causa del aburrimiento, lo mas probable, y he reempezado mi novela abandonada, e incluso estoy de humor para colgarla en mi nuevo blog de wordpress. ¿Y por que no en blogger? porque para poder escribir en el blog de una amiga, que es de wordpress, necesito tener un blog de ese sitio, y me dije, ¿porque no aprovecho y en vez de crear un blog que no voy a utilizar, subo aquí mis capítulos? De una novela, por cierto, que no tiene nombre. Aún.
Espero que mi examen de recuperación se pase rápido, ya que después de él me quedará apenas unas semanas para mi viaje a Roma. ¡Roma! ¡Tres años estudiando el Renacimiento y Barroco de esta ciudad y al final podré ver en persona las obras que tanto me fascinaron y fastidiaron también!
A quien le sobre tiempo, aquí le dejo la dirección de mi blog adonde publicaré mi "Novela sin nombre":
http://lamasguapadelafiesta.wordpress.com/
Se que el título del blog no va acorde con el contenido, pero yo soy así, nunca voy acorde con nada.
sábado, 5 de mayo de 2012
Un minuto de paz, por favor
Sentada en un banco del Kunsthistorische Museum, en la Sala Bordone, debato sobre tema diversos con Reger, al lado mio sentado, mientras miro El hombre de la barba blanca de Tintoretto. A veces me tomo un descanso y me preparo el examen de Baja Edad Media. Durante tres o mas horas, me sumerjo en un mundo de crucerías y arbotantes, maldigo a los arquitectos por hacer esquemas de edificios tan complejos, después tirarlos y acto seguido hacer otro esquema de edificio aún más complejo que el anterior y se me endulza el carácter cada vez que veo las obras de los mismos. Después del lunes empezare a prepararme otras asignaturas. Últimamente así paso los días. Solo espero que todo salga bien.
sábado, 28 de abril de 2012
Los alumnos de hoy en dia...
No hacen nada, no tienen interés por nada, no estudian nada, de lo único que se preocupan es de hacer botellón... ¿Cuántas veces habré oído estas quejas? Ý en cierta manera, son verdades como puños, aunque bien es verdad que no todos son así, que hay una minoría de estudiantes españoles que se escapan de esta norma. Llevo mucho tiempo oyendo hablar a los profesores, es mas, hace poco leí una entrada de un blog comentando el mismo asunto, de que los estudiantes cada vez tenemos menos interés por aprender, que no tenemos vocación por nada, echándonos la culpa de nuestra propia dejadez. Pero, he aquí la cuestión,¿es toda la culpa de los estudiantes, o por el contrario, los mayores culpables de este fenómeno son los propios profesores?.
Los profesores se quejan, no paran de tachar a sus alumnos de irresponsables, pero lo que no se dan cuenta es que tal vez sean ellos los que hacen que los alumnos abandonen su asignatura y no encuentre interés alguna en la misma. Yo recuerdo, en mis tiempos mas mozos, que tenia una profesora de lengua castellana y literatura, si es que se la podía clasificar como profesora a ese ser, que arruino la relación que tenía con el mundo de la lectura, que ya de por sí era un poco floja. Esta señorita, en vez de hacer que disfrutáramos con la lectura, nos hizo aborrecerla, mandándonos trabajos de libros que ni ella se los leería de puro coñazo que eran. Estamos hablando de cuando yo tenía 12 años.
Sin embargo, al pasar a tercero de la ESO, a la edad de 14, me toco una de las mejores profesoras de esta materia que he tenido. Fue gracias a ella que ahora me encanten los libros y que haya hecho una carrera de letras. También es gracias a una de estas profesoras que saben como dar su clase a unos alumnos jóvenes que no tienen aún muchos intereses en la vida por la que estoy haciendo Historia del Arte. Y aquí es adonde se ve quién es el que verdaderamente vale para impartir una asignatura y quien no.
Y también es aquí adonde vemos que los alumnos no son del todo responsables de su desinterés por los estudios. Un profesor puede saber todas las disciplinas del mundo, pero si no sabe como explicarlas, y lo que es más importante, si no sabe cómo hacer para que los que les escuche sientan fascinación por su asignatura, esos conocimientos no le sirven absolutamente de nada. Será un pésimo profesor. Si por el contrario, alguien que sabe lo mínimo pero se explica con claridad y hace de su asignatura algo maravilloso, será el mejor profesor de esa escuela. Lo que ocurre es que la gente está obsesionada con que los profesores sepan mucho, y eso es perfecto, es lo ideal, pero, ¿de qué sirve que sean unos genios si la mayoría de sus alumnos no van a aprender nada de ellos?.
Yo prefiero aprender los conocimientos mínimos de alguien que no sepa demasiado a no aprender nada de alguien que lo sabe todo. Por supuesto que lo ideal sería que el profesor tuviese conocimientos y habilidad para impartirlos, pero eso es algo que en pocos casos se da.
Así pues, yo haría que los estudiantes que se quieran presentar a una oposición para profesor (sobre todo a aquellos que quieran dar clase a primaría, pues es ahí cuando un profesor tiene que empezar a cultivar en el niño el interés por el saber),hiciesen un examen más, el más importante, uno que sería práctico y que consistiría en dar clase delante de los examinadores.
Ahí se vería de verdad si esa persona esta capacitada para este puesto tan importante y a la vez tan desprestigiado.
Los profesores se quejan, no paran de tachar a sus alumnos de irresponsables, pero lo que no se dan cuenta es que tal vez sean ellos los que hacen que los alumnos abandonen su asignatura y no encuentre interés alguna en la misma. Yo recuerdo, en mis tiempos mas mozos, que tenia una profesora de lengua castellana y literatura, si es que se la podía clasificar como profesora a ese ser, que arruino la relación que tenía con el mundo de la lectura, que ya de por sí era un poco floja. Esta señorita, en vez de hacer que disfrutáramos con la lectura, nos hizo aborrecerla, mandándonos trabajos de libros que ni ella se los leería de puro coñazo que eran. Estamos hablando de cuando yo tenía 12 años.
Sin embargo, al pasar a tercero de la ESO, a la edad de 14, me toco una de las mejores profesoras de esta materia que he tenido. Fue gracias a ella que ahora me encanten los libros y que haya hecho una carrera de letras. También es gracias a una de estas profesoras que saben como dar su clase a unos alumnos jóvenes que no tienen aún muchos intereses en la vida por la que estoy haciendo Historia del Arte. Y aquí es adonde se ve quién es el que verdaderamente vale para impartir una asignatura y quien no.
Y también es aquí adonde vemos que los alumnos no son del todo responsables de su desinterés por los estudios. Un profesor puede saber todas las disciplinas del mundo, pero si no sabe como explicarlas, y lo que es más importante, si no sabe cómo hacer para que los que les escuche sientan fascinación por su asignatura, esos conocimientos no le sirven absolutamente de nada. Será un pésimo profesor. Si por el contrario, alguien que sabe lo mínimo pero se explica con claridad y hace de su asignatura algo maravilloso, será el mejor profesor de esa escuela. Lo que ocurre es que la gente está obsesionada con que los profesores sepan mucho, y eso es perfecto, es lo ideal, pero, ¿de qué sirve que sean unos genios si la mayoría de sus alumnos no van a aprender nada de ellos?.
Yo prefiero aprender los conocimientos mínimos de alguien que no sepa demasiado a no aprender nada de alguien que lo sabe todo. Por supuesto que lo ideal sería que el profesor tuviese conocimientos y habilidad para impartirlos, pero eso es algo que en pocos casos se da.
Así pues, yo haría que los estudiantes que se quieran presentar a una oposición para profesor (sobre todo a aquellos que quieran dar clase a primaría, pues es ahí cuando un profesor tiene que empezar a cultivar en el niño el interés por el saber),hiciesen un examen más, el más importante, uno que sería práctico y que consistiría en dar clase delante de los examinadores.
Ahí se vería de verdad si esa persona esta capacitada para este puesto tan importante y a la vez tan desprestigiado.
miércoles, 11 de abril de 2012
Reflexiones de última hora....
Siempre me he preguntado como se sentiría una persona que ama y es correspondido. Siempre me he preguntado como se sentiría una persona que ama, simplemente, a alguien, independientemente de si es correspondido o no. Y también me he preguntado siempre si esa persona que ama sabe definir lo que siente. A lo mejor amar es una palabra demasiado fuerte, hablemos mejor de querer. Yo nunca he querido a un hombre, por mas parejas que haya tenido, y es que a una pareja se la empieza a querer de verdad a partir de los dos años, por lo menos. Al principio, lo que sientes por la pareja es un simple, y perdón por la expresión, enchochamiento, dependencia de ella... aunque claro, ¿que es el amor si no depender de otra persona?.
Sin embargo, existe otro amor distinto, un amor mas profundo y mas doloroso aunque a la vez mas gratificante que el que se siente por la pareja, y este es el amor platónico. Cuando mas amas a alguien es cuando sabes que ese alguien nunca sera tuyo, que no le posees, que es libre. Si consigues a esa persona se pierde automáticamente el interés, pues ya has logrado tu objetivo, ya todo el esfuerzo que hiciste ha dado su fruto, y si bien eso te alegra al principio, a la larga te deja un hueco vacío en ti.El amor platónico te hiere, te enloquece, pero sin embargo todo este dolor que produce en el fondo nos da un tremendo placer. Yo pienso que esto es debido a que los humanos tendemos a ser masoquistas, al menos en este aspecto. Ya escribían de esto personajes como Petrarca o Dante, con sus respectivas Laura y Beatriz. El amor platónico apenas te conoce, apenas te habla, apenas le importa tu persona, pero por alguna extraña razón te atrae. Puede que sea una cuestión de físico, pero , ¿tan superficiales son las personas que se obsesionan por alguien solo por el físico?. No lo creo. Hay algo mas que eso. Aunque tu no sepas mucho de tu amor platónico, te haces una idea ficticia de como puede ser, o mejor dicho, como te gustaría que fuese. Le pones a este amor platónico una personalidad que le/la convertirían en el/la chico/a ideal. Y esto hace que aumente el deseo, que te intereses mas por el/ella.
Tal vez nunca me haya enamorado de un hombre, pero se bastante bien lo que es el amor platónico... pero, esta es mi duda,¿a eso se le llama amor?
Sin embargo, existe otro amor distinto, un amor mas profundo y mas doloroso aunque a la vez mas gratificante que el que se siente por la pareja, y este es el amor platónico. Cuando mas amas a alguien es cuando sabes que ese alguien nunca sera tuyo, que no le posees, que es libre. Si consigues a esa persona se pierde automáticamente el interés, pues ya has logrado tu objetivo, ya todo el esfuerzo que hiciste ha dado su fruto, y si bien eso te alegra al principio, a la larga te deja un hueco vacío en ti.El amor platónico te hiere, te enloquece, pero sin embargo todo este dolor que produce en el fondo nos da un tremendo placer. Yo pienso que esto es debido a que los humanos tendemos a ser masoquistas, al menos en este aspecto. Ya escribían de esto personajes como Petrarca o Dante, con sus respectivas Laura y Beatriz. El amor platónico apenas te conoce, apenas te habla, apenas le importa tu persona, pero por alguna extraña razón te atrae. Puede que sea una cuestión de físico, pero , ¿tan superficiales son las personas que se obsesionan por alguien solo por el físico?. No lo creo. Hay algo mas que eso. Aunque tu no sepas mucho de tu amor platónico, te haces una idea ficticia de como puede ser, o mejor dicho, como te gustaría que fuese. Le pones a este amor platónico una personalidad que le/la convertirían en el/la chico/a ideal. Y esto hace que aumente el deseo, que te intereses mas por el/ella.
Tal vez nunca me haya enamorado de un hombre, pero se bastante bien lo que es el amor platónico... pero, esta es mi duda,¿a eso se le llama amor?
viernes, 17 de febrero de 2012
Hoy me acordé de hacer dos cosas: La primera, cambiarme las lentillas y la segunda escribir en mi blog abandonado. Teniendo en cuenta lo despistada que soy, es todo un record haberme acordado de esto.
La verdad, es que ha pasado bastante tiempo desde que publiqué mi ultima entrada, pero lo mas lamentable de todo es que mi vida sigue tal y como la deje. No he encontrado ningún otro motivo salvo uno para escribir una nueva entrada. Pero, como diría Jack el destripador, vamos a ir por partes.
Primero de todo, hace ya varias semanas que empecé mi nuevo y querido segundo cuatrimestre, que es aún mas estresante que el anterior, si cabe. El plan Bolonia borra de un plumazo todo lo bueno de mi carrera y la hace odiosa con sus continuos trabajos y prácticas. Sin embargo, las asignaturas son la mar de interesantes, y en esta entrada compartiré una duda que surgió en una de ellas: ¿Porqué demonios perdemos vamos a los museos?. Aparentemente parece una pregunta absurda y no muy difícil de contestar, o al menos eso pienso yo. En cambio, para el profesor que imparte la asignatura no es una pregunta de tan fácil solución, pues lo único que sabía hacer era poner en duda cada una de las respuestas que los alumnos daban, aunque también hay que decir o que escribir más bien, que eran solo dos o tres personas las que se atrevían a responder. Y entre ellas no me encontraba yo, obviamente, sino antes hubiese escrito: "pues lo único que sabía hacer era poner en duda cada una de las respuestas que los alumnos DÁBAMOS", y no DABAN... en fin, tenía que rellenar esta entrada y no sabia como.
Volviendo al tema, ¿porqué la gente visita los museos?.Bueno, hay muchas razones por las cuales una persona iría de visita a un museo,pero para mi, una historiadora del arte en potencia, la razón por la cual voy a los museos es para aislarme del mundo, salir de la rutina y entrar en un espacio "sagrado" en el que no existe el tiempo, solo cuando el segurata te echa a patadas porque es la hora de cerrar. Me atrevería incluso a decir que la mayoría de la gente va a los museos por esta misma razón. La gente en realidad está obsesionada por evadirse de la realidad, por ello lee libros, ve series de televisión o va al cine. Para mi, el mejor momento del día es cuando llego a casa cansada de la universidad y del trayecto en tren y me pongo a leer un libro. Por unos minutos me olvido de todo y viajo a otra dimensión. Lo mismo pasa con las series y las películas. El ir a ver una película al cine es realmente singular, aunque ya estemos acostumbrados y no nos percatemos de ello: nos encierran en una sala a oscuras, sentados en unos asientos cómodos, a su manera, y delante de una pantalla que ocupa toda la pared que tenemos delante. Cuando empieza la película, si es una buena película y nos engancha la trama, estomáticamente nos sentimos como parte de la historia, compartimos las inquietudes de los personajes y juzgamos sus actos, como si fuesen reales. Cuando acaba la sesión y se encienden las luces, poco a poco volviendo a la realidad y te sientes confuso durante unos segundos. Cuando me di cuenta de esto, fue sin duda cuando vi shutter island. Me acuerdo que fui con mi ex-pareja, con un amigo suyo y con su novia de aquel entonces. De esto hace ya unos cuantos años, recuerdo que estaba en segundo de bachillerato. El caso es que la película, sobre todo el final, me dejo un poco traumatizada. Y es que, a mi los thiller psicológicos me encantan, aunque esta película si bien me gustó, no es de mis favoritas. Cuando salí de la sala aún tenía mi mente puesta en la película, y tuvieron que pasar varios minutos cuando por fin recobre la "conciencia".
Con esto, quiero dar a entender que el motivo de que la gente vaya a los museos es la misma razón por la cual van al cine, al teatro u a otras actividades de ocio. Por que, para la mayoría de la gente, el museo no deja de ser un lugar de ocio, y como buen lugar de ocio su objetivo es distraer al público de sus problemas durante un periodo de tiempo. Para mi, además de evadirme también el ir a los museos me aporta otras cosas, pero eso es debido a mi condición de estudiante de historia del arte, para el resto de la población ese es el único motivo que encuentran.
Y con esto, me despido por hoy, espero ser mas leal al blog y escribir mas amenudo. Por cierto, ¿habéis leído el capitulo de mi supuesto libro? Si es así, olvidarlo, ya no se ni de que iba la historia que quería narrar. No creo que la siga, me da mucha pereza y como dije, perdí el hilo del argumento. Tengo pensado escribir otro libro, pero no creo que lo publique en el blog, porque ya que escribo de Pascuas a Ramos, me dedicaré a escribir entradas como la de hoy. Por cierto, no penséis mal de mi, la razón por la cual tenía pensado hacer una historia de vampiros fue porque me pareció una buena trama para mis inicios de escritora. Pero como siempre, la pereza venció a mi creatividad y eso unido a que no me gustaba mucho la historia, hizo que me negase a seguir escribiéndola.
La verdad, es que ha pasado bastante tiempo desde que publiqué mi ultima entrada, pero lo mas lamentable de todo es que mi vida sigue tal y como la deje. No he encontrado ningún otro motivo salvo uno para escribir una nueva entrada. Pero, como diría Jack el destripador, vamos a ir por partes.
Primero de todo, hace ya varias semanas que empecé mi nuevo y querido segundo cuatrimestre, que es aún mas estresante que el anterior, si cabe. El plan Bolonia borra de un plumazo todo lo bueno de mi carrera y la hace odiosa con sus continuos trabajos y prácticas. Sin embargo, las asignaturas son la mar de interesantes, y en esta entrada compartiré una duda que surgió en una de ellas: ¿Porqué demonios perdemos vamos a los museos?. Aparentemente parece una pregunta absurda y no muy difícil de contestar, o al menos eso pienso yo. En cambio, para el profesor que imparte la asignatura no es una pregunta de tan fácil solución, pues lo único que sabía hacer era poner en duda cada una de las respuestas que los alumnos daban, aunque también hay que decir o que escribir más bien, que eran solo dos o tres personas las que se atrevían a responder. Y entre ellas no me encontraba yo, obviamente, sino antes hubiese escrito: "pues lo único que sabía hacer era poner en duda cada una de las respuestas que los alumnos DÁBAMOS", y no DABAN... en fin, tenía que rellenar esta entrada y no sabia como.
Volviendo al tema, ¿porqué la gente visita los museos?.Bueno, hay muchas razones por las cuales una persona iría de visita a un museo,pero para mi, una historiadora del arte en potencia, la razón por la cual voy a los museos es para aislarme del mundo, salir de la rutina y entrar en un espacio "sagrado" en el que no existe el tiempo, solo cuando el segurata te echa a patadas porque es la hora de cerrar. Me atrevería incluso a decir que la mayoría de la gente va a los museos por esta misma razón. La gente en realidad está obsesionada por evadirse de la realidad, por ello lee libros, ve series de televisión o va al cine. Para mi, el mejor momento del día es cuando llego a casa cansada de la universidad y del trayecto en tren y me pongo a leer un libro. Por unos minutos me olvido de todo y viajo a otra dimensión. Lo mismo pasa con las series y las películas. El ir a ver una película al cine es realmente singular, aunque ya estemos acostumbrados y no nos percatemos de ello: nos encierran en una sala a oscuras, sentados en unos asientos cómodos, a su manera, y delante de una pantalla que ocupa toda la pared que tenemos delante. Cuando empieza la película, si es una buena película y nos engancha la trama, estomáticamente nos sentimos como parte de la historia, compartimos las inquietudes de los personajes y juzgamos sus actos, como si fuesen reales. Cuando acaba la sesión y se encienden las luces, poco a poco volviendo a la realidad y te sientes confuso durante unos segundos. Cuando me di cuenta de esto, fue sin duda cuando vi shutter island. Me acuerdo que fui con mi ex-pareja, con un amigo suyo y con su novia de aquel entonces. De esto hace ya unos cuantos años, recuerdo que estaba en segundo de bachillerato. El caso es que la película, sobre todo el final, me dejo un poco traumatizada. Y es que, a mi los thiller psicológicos me encantan, aunque esta película si bien me gustó, no es de mis favoritas. Cuando salí de la sala aún tenía mi mente puesta en la película, y tuvieron que pasar varios minutos cuando por fin recobre la "conciencia".
Con esto, quiero dar a entender que el motivo de que la gente vaya a los museos es la misma razón por la cual van al cine, al teatro u a otras actividades de ocio. Por que, para la mayoría de la gente, el museo no deja de ser un lugar de ocio, y como buen lugar de ocio su objetivo es distraer al público de sus problemas durante un periodo de tiempo. Para mi, además de evadirme también el ir a los museos me aporta otras cosas, pero eso es debido a mi condición de estudiante de historia del arte, para el resto de la población ese es el único motivo que encuentran.
Y con esto, me despido por hoy, espero ser mas leal al blog y escribir mas amenudo. Por cierto, ¿habéis leído el capitulo de mi supuesto libro? Si es así, olvidarlo, ya no se ni de que iba la historia que quería narrar. No creo que la siga, me da mucha pereza y como dije, perdí el hilo del argumento. Tengo pensado escribir otro libro, pero no creo que lo publique en el blog, porque ya que escribo de Pascuas a Ramos, me dedicaré a escribir entradas como la de hoy. Por cierto, no penséis mal de mi, la razón por la cual tenía pensado hacer una historia de vampiros fue porque me pareció una buena trama para mis inicios de escritora. Pero como siempre, la pereza venció a mi creatividad y eso unido a que no me gustaba mucho la historia, hizo que me negase a seguir escribiéndola.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Capitulo I
CAPITULO 1:
En aquella noche reinaba el silencio. Ella caminaba deprisa, no le gustaban nada los lugares oscuros y mucho menos solitarios.
“¿Cuándo va a acabarse esta maldita calle? Me duelen los pies, la cabeza, tengo frío, sueño y por si fuera poco tengo ganas de vomitar…” Estaba sumida en sus pensamientos cuando de repente oyó tras de sí unos pasos además de los suyos.
Se paro en seco. Su conciencia le decía que ese ruido habría sido producto del alcohol, que no había de que preocuparse, que siguiese a adelante como si nada. Su instinto sin embargo, la decía que saliese pitando de ahí lo antes posible, pues mejor prevenir que curar, además no la vendría mal correr un poco, hacía ejercicio y quemaba las calorías que le sobraban, eran todo ventajas.
Además, la quedaba la solución de darse la vuelta y comprobar por si misma si aquello que había oído había sido su imaginación o no. Pero el miedo la dejó petrificada y no podía dar ni un paso ya fuese hacia adelante o hacia atrás. Sin embargo, la curiosidad la incitaba a darse la vuelta, aunque ya se sabe que la curiosidad mató al gato.
Al final, hizo de tripas corazón y se dio la vuelta.
Abrió los ojos como platos y la boca se la calló hasta el suelo. Ahí no había nada ni nadie. Menuda gilipollas, la próxima vez que me emborrache tanto llamare a un taxi para que me lleve a casa.
Con una sonrisita de alivio se dio otra vez la vuelta para volver a su casa cuando de repente una mano la tapó la boca, clavándole las uñas en una de sus mejillas hasta hacerla un poco de sangre.
Calló al suelo con el cuerpo de aquel extraño encima de ella. No podía ver su rostro, solo distinguió una amplia sonrisa de la cual destacaba dos grandes colmillos.
El extraño apartó su cabello castaño del cuello y poco a poco iba acercando su boca hacia el.
Ella sabía lo que iba a venir a continuación.
Esperó que el vampiro le hincara los colmillos. Pero ese momento no llegó. El vampiro se paro en seco y ella notó como corría unas cuantas gotas de sangre sobre su vestido. Unas gotas de sangre que no eran suyas.
Entonces una espada salió del cuerpo del vampiro y este se desplomo sobre el cuerpo de la chica. Ella, entre asustada y asqueada, pues no le gustaba nada la sangre, lo apartó rápidamente de ella.
Al alzar la vista, vio a una joven, que no pasaría de los 18 años con una katana en su mano derecha la cual, intuyó, había atravesado el cuerpo de ese ser asqueroso.
El vampiro, dolorido por la estocada, intentó levantarse mientras le dedicaba a la joven de pelo rojo unas lindas palabras tales como “¡¡¡PUTAAAA!!!” “¡¡¡MALDITA DHAMPIR, TE VOY A MATAR, DESGRACIADA!!!”. Entonces, la jovenzuela levantó su katana de la cual chorreaba unos hilitos de sangre y, con una sonrisa juguetona, le cortó la cabeza.
Eso era demasiado para la joven del pelo castaño. Después de echar todo el alcohol y la pizza que había tomado para la cena fuera de su interior, evitó mirar al vampiro y su mirada se dirigió hacia la pelirroja que la miraba con una mueca de asco.
Esta apartó la mirada, sacó un pañuelo blanco de su bolsillo que tiñó de rojo cuando lo pasó por su katana y lo tiró al suelo. Envainó su espada y se dirigió a la chica que estaba tirada en el asfalto, todavía un poco confusa por lo que había pasado y con ganas de volver a vomitar.
-Lárgate de aquí. Ahora. Vete a tu casa y olvídate por completo de lo que has visto.
Ella se levantó, como pudo y tambaleándose fue caminando hacia el final de la calle.
Una vez en casa, fue directamente al dormitorio y se tumbo boca arriba en la cama. La espalda aún la dolía por el golpe contra el suelo. Cerró los ojos y en menos de un minuto el sueño se apodero de ella
En aquella noche reinaba el silencio. Ella caminaba deprisa, no le gustaban nada los lugares oscuros y mucho menos solitarios.
“¿Cuándo va a acabarse esta maldita calle? Me duelen los pies, la cabeza, tengo frío, sueño y por si fuera poco tengo ganas de vomitar…” Estaba sumida en sus pensamientos cuando de repente oyó tras de sí unos pasos además de los suyos.
Se paro en seco. Su conciencia le decía que ese ruido habría sido producto del alcohol, que no había de que preocuparse, que siguiese a adelante como si nada. Su instinto sin embargo, la decía que saliese pitando de ahí lo antes posible, pues mejor prevenir que curar, además no la vendría mal correr un poco, hacía ejercicio y quemaba las calorías que le sobraban, eran todo ventajas.
Además, la quedaba la solución de darse la vuelta y comprobar por si misma si aquello que había oído había sido su imaginación o no. Pero el miedo la dejó petrificada y no podía dar ni un paso ya fuese hacia adelante o hacia atrás. Sin embargo, la curiosidad la incitaba a darse la vuelta, aunque ya se sabe que la curiosidad mató al gato.
Al final, hizo de tripas corazón y se dio la vuelta.
Abrió los ojos como platos y la boca se la calló hasta el suelo. Ahí no había nada ni nadie. Menuda gilipollas, la próxima vez que me emborrache tanto llamare a un taxi para que me lleve a casa.
Con una sonrisita de alivio se dio otra vez la vuelta para volver a su casa cuando de repente una mano la tapó la boca, clavándole las uñas en una de sus mejillas hasta hacerla un poco de sangre.
Calló al suelo con el cuerpo de aquel extraño encima de ella. No podía ver su rostro, solo distinguió una amplia sonrisa de la cual destacaba dos grandes colmillos.
El extraño apartó su cabello castaño del cuello y poco a poco iba acercando su boca hacia el.
Ella sabía lo que iba a venir a continuación.
Esperó que el vampiro le hincara los colmillos. Pero ese momento no llegó. El vampiro se paro en seco y ella notó como corría unas cuantas gotas de sangre sobre su vestido. Unas gotas de sangre que no eran suyas.
Entonces una espada salió del cuerpo del vampiro y este se desplomo sobre el cuerpo de la chica. Ella, entre asustada y asqueada, pues no le gustaba nada la sangre, lo apartó rápidamente de ella.
Al alzar la vista, vio a una joven, que no pasaría de los 18 años con una katana en su mano derecha la cual, intuyó, había atravesado el cuerpo de ese ser asqueroso.
El vampiro, dolorido por la estocada, intentó levantarse mientras le dedicaba a la joven de pelo rojo unas lindas palabras tales como “¡¡¡PUTAAAA!!!” “¡¡¡MALDITA DHAMPIR, TE VOY A MATAR, DESGRACIADA!!!”. Entonces, la jovenzuela levantó su katana de la cual chorreaba unos hilitos de sangre y, con una sonrisa juguetona, le cortó la cabeza.
Eso era demasiado para la joven del pelo castaño. Después de echar todo el alcohol y la pizza que había tomado para la cena fuera de su interior, evitó mirar al vampiro y su mirada se dirigió hacia la pelirroja que la miraba con una mueca de asco.
Esta apartó la mirada, sacó un pañuelo blanco de su bolsillo que tiñó de rojo cuando lo pasó por su katana y lo tiró al suelo. Envainó su espada y se dirigió a la chica que estaba tirada en el asfalto, todavía un poco confusa por lo que había pasado y con ganas de volver a vomitar.
-Lárgate de aquí. Ahora. Vete a tu casa y olvídate por completo de lo que has visto.
Ella se levantó, como pudo y tambaleándose fue caminando hacia el final de la calle.
Una vez en casa, fue directamente al dormitorio y se tumbo boca arriba en la cama. La espalda aún la dolía por el golpe contra el suelo. Cerró los ojos y en menos de un minuto el sueño se apodero de ella
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